¿qué estamos haciendo con nuestros niños? Esa es la pregunta que quiero transmitirle.
Estamos creando adultos de tres años. Adultos estresados, autónomos y sin tiempo para disfrutar de la infancia....
Al estado se le llena la boca con las políticas de concilianción de la vida laboral y familiar. Que equivocados están. No tienen hijos los políticos? Porque no me veo reflejada en Carmen Chacón, en Letizia Ortiz, etc...???
Yo no quiero los 2500 euros. Yo quiero una ampliación de baja por maternidad....16 semanas...es grotesco.....
y después que haces? Tienes cuatro opciones:
-No trabajar y seguir al cuidado de tu niño (sigamos manteniendo los roles más tradicionales. Seguro que si TODAS las mujeres nos quedaramos en casa no habria paro. Igual el gobierno se lo debia plantear.....)
-Matricularlo en una guardería y rezar para que el niño no coja muchos virus y al final tengas que estar pidiendo en el trabajo para poder salir, porque el bebé tiene fiebre....(16 semanas!!!!! Que sistema inmunitario tiene un niño de 16 semanas!!!!)
-Encargarle el cuidado a una persona ajena a la familia. Cuantos se pueden permitir eso?
-Esperar a que los abuelos se jubilen y se encarguen del niño.
No sé si mi caso es muy diferente al del resto de españolas con niños menores de tres años. Pero yo trabajo mañana y tarde. Tengo dos niños. Y no soy capaz de conciliar la vida familiar y laboral.
Para más "inri" este año el mayor ha empezado en el colegio. Aun no ha cumplido los tres años. Aun no sabe abotonarse, ni atarse los cordones, ni vestirse....pero ya va al colegio. Hay un limbo, y es el que existe entre la enseñanza obligatoria que es a partir de los seis años y el fin del tiempo de estancia en la guarderia que son los 2.Entre esas edades solo hay dos opciones: O matricularlo en el colegio o dejarlo en casa.
Ley 2/2006, Capitulo 1, Art. 12"La educación infantil constituye la etapa educativa con identidad propia que atiende a niñas y niños desde el nacimiento hasta los seis años de edad.
2. La educación infantil tiene carácter voluntario y su finalidad es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños.
Los maestros dicen que no son cuidadores. Los niños a esa edad aun pueden mojar el pantalón por descuido.....Si tienen calor, no saben quitarse el mandilón porque no saben desabotonarse.....e incluso muchos aún están comenzando a hablar....No saben cortar la carne, ni desenroscar un botellín de agua. No saben cerrar una cremallera, y les cuesta mucho calzarse. El segundo año de la vida de un niño es un estrés constante para conseguir la mayor autonomía posible. Que vayan solitos al vater, que se limpien solos, que se laven las manos solos, que se vistan solos, SOCORRROOOO!!!! Que estamos haciendo con ellos....Y después tardan dos o tres años desde que están matriculados en el colegio, dependiendo el centro, en aprender a leer y a escribir...Pero bueno!!! Nos hemos vuelto locos???
Mi hijo tiene 2 años. Por motivos de escasez de plazas en los siguientes años y falta de alternativas lo he matriculado este año en el colegio como los 50 niños que van con él en diferentes clases y los cientos de niños de toda España. Si no lo hubiera hecho y hubiese esperado un año más, no hubiera conseguido plaza en un centro docente que se adapte a mi horario laboral. Esa es otra batalla.
No hay guarderias que tengan un año más a los niños. Es el colegio o nada.
Entra a las 9,10 y sale a las 17,10 de la tarde. Como todos los niños se acabará adaptando. Pero a qué precio? Qué necesidad hay de que un niño de esa edad comience su andadura escolar tan prematuramente?
De que le sirve este periodo....? Porque ahora que lo he vivido me doy cuenta de que la Guarderia no tiene nada que ver con el Colegio. En la Guaderia le ayudaban a realizar las cosas, le enseñaban a ser una personita....En el Colegio se les exige serlo. Sin pensar que llevan menos de tres años en el mundo.
No era consciente de este trance hasta que me tocó. Y me parece una pasada...Batalla tras batalla....quien sale perdiendo?
[Nota: La gente de mi generación (los que hicimos EGB) comenzamos en el colegio con 5 años. Hasta ese edad habia guarderias y jardines de Infancia.]
Todo lo que desconozco y encuentro. Todo lo que me parece curioso. Todo lo que por algún motivo me llama la atención. Todo o casi todo lo relacionado con la Vigilancia Tecnológica y la Inteligencia Competitiva.
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lunes, octubre 06, 2008
martes, mayo 29, 2007
Sugerencias para estimular la lectura en los niños pequeños
Me ha llegado por correo electronico este interesante artículo que copio tal cual:
La senda hacia la lectura comienza en la infancia, cuando los niños adquieren el amor por las palabras, la pasión por la narración de cuentos y la maravilla de compartir las experiencias de la vida con los seres queridos por medio de las palabras. Los miembros de la familia pueden fomentar el amor por la lectura con actividades que desarrollen estas habilidades e intereses. A continuación encontrará algunas sugerencias para convertir la lectura en una parte esencial de la vida de su hijo:
Transfórmese en un comentarista de noticias. Relate al niño los detalles del día, lo que hace con él e incluso lo que está leyendo en su presencia. Con ello, usted establece un vínculo entre las palabras y los acontecimientos, es decir, le está ayudando a aprender los elementos típicos de un cuento.
Hojee libros con ilustraciones junto al niño. Desde muy temprana edad, comience a mostrarle libros como objetos amenos y entretenidos. Acepte los breves lapsos de atención de su hijo; cada interacción de este tipo alentará en él el amor por los libros.
Observe, señale y luego identifique las imágenes. Los niños pequeños, cuando se inician en el mundo literario, aprenden primero a dar vuelta las páginas, luego a mirar los dibujos en forma general, después a observar dichas imágenes conforme se nombran, a señalar posteriormente los dibujos indicados y, por último, a identificar las ilustraciones por sí mismos. ¿En qué tramo de ese recorrido se encuentra su bebé? ¿Puede impulsarlo a que dé el próximo paso? No le exija si no está preparado, sin embargo, puede motivarlo a que siga adelante en caso de haber desarrollado las capacidades adecuadas.
Léale a su hijo sobre cosas cotidianas. Lea las etiquetas de los comestibles, las señales de tráfico, los menús de los restaurantes. De esta forma, el niño asimila gradualmente la utilidad de las palabras, así como un creciente interés por ellas.
Siempre lleve un libro consigo. Ponga uno o dos libros de cuentos en el bolso de los pañales y en el automóvil, para los bebés más crecidos o los niños pequeños. El hábito de llenar cada momento de su existencia con libros y tenerlos siempre a mano sirve para que ellos se acostumbren a verlos como una parte normal de sus vidas.
Vayan juntos a la biblioteca. Fije estas salidas con regularidad. Deje que el niño escoja un par de libros y usted también seleccione otros tantos. No se olvide de la hora del cuento. Incluso antes de que el niño pueda permanecer sentado durante todo el relato, él comienza a entender que ésta es una actividad especial y entretenida.
Solicite un carnet de lector en la biblioteca. En cuanto su hijo cumpla 2 años, haga una visita especial con él a la biblioteca para solicitar su propio carnet. Dele al carnet un tratamiento acorde con su calidad de premio con una funda y un lugar especial donde guardarlo.
Aprenda poesías y canciones. Los niños experimentan con los sonidos del lenguaje que rima, lo que aumenta su interés por las palabras y los sonidos. Las poesías acompañadas de gestos ayudan a relacionar las acciones con las palabras que las identifican. La poesía infantil también estimula este conocimiento y amor por el lenguaje.
Regale libros. Cada vez que tenga la oportunidad, regale un libro a cada niño que conozca. Luego hojee el libro junto al niño. Mantenga esa biblioteca en un lugar especial, pero accesible.
Haga preguntas. Los niños desarrollan el lenguaje con mayor rapidez cuando se les pide que lo usen. Después de hacer una pregunta, espere hasta que el niño tenga la respuesta preparada; dele tiempo. Confirme lo que él quiere decir, usando algunos términos que él no conozca. Preste más atención al sentido que a las palabras específicas.
Fije una hora del día para conversar, pero elija un horario que no se cambie. Hable de cómo transcurrió su día y pídale al niño que le cuente su parte. Lo anterior es un tipo especial de narración.
Transforme el automóvil en un lugar de conversación. Aproveche los viajes con el niño para hablar de lo que ve por la ventana, adonde se dirigen, lo que pasó antes de salir, etc. Este tiempo dentro del vehículo le permite al niño desarrollar las habilidades del lenguaje. Después será el lugar donde se revelen secretos, temores, preocupaciones y esperanzas. Usted tendrá que apagar la radio y el teléfono móvil para que este momento no deje de ser especial.
Averigüe los datos que no sepa. Cuando surja alguna duda, por ejemplo, la hora en que comienza una película o el estado del tiempo, vaya a buscar esa información y léasela al pequeño. Esto le enseña cómo se averiguan las cosas y se resuelven problemas a través de la lectura.
Enséñele las conexiones entre las distintas letras. Ayude a su hijo de 3 años a aprender "su" inicial, la J de Juan. Ayúdele también a encontrar su inicial en textos impresos, así como el sonido en las cosas de uso cotidiano, por ejemplo, la J de juguete. Dado a que él se siente el centro del universo, como es normal a esta edad, se pueden presentar otras letras en torno a "su" propia inicial
Cuéntele un cuento antes de dormir. Haga de los cuentos, tanto leídos como contados, parte del ritual de la hora de acostarse desde la infancia. Nunca lo castigue dejando de contarle un cuento antes de dormir; esta actividad debería ser sagrada.
Cuéntele su propia historia. Use álbumes de fotografías del niño como inspiración para que hable sobre el acontecimiento retratado. Las vacaciones de verano o el viaje a la casa de la abuela bien pueden transformarse en una obra de ficción, pero, al mismo tiempo desarrollan en él un sentido por la narración.
Conviértase en un transcriptor. Pídale a su hijo que le dicte historias para que usted las escriba o bien escriba una carta para un amigo o pariente. Dígale que garabatee su firma o que escriba su nombre lo mejor que pueda. Su habilidad para escribir irá por detrás de su imaginación durante muchos años, por ello, no permita que eso lo cohiba. Ayúdele a poner por escrito sus pensamientos, sin olvidarse de que son valiosos y que la palabra escrita es la forma en que otros pueden conocer sus ideas.
Use casetes. Para el niño en edad preescolar avanzada, los libros que incluyen casetes para seguir los cuentos le ayudan a descubrir la relación entre la palabra oral y la escrita. Él puede volver atrás una y otra vez y leer con el casete, pero no permita que los casetes reemplacen la lectura en persona con su hijo.
Lea haciendo participar a su hijo. Pregúntele lo que viene a continuación, por qué un determinado personaje hace algo o cómo se siente este personaje. No espere una larga narrativa como respuesta, pero manténgalo interesado en el desarrollo del cuento o de la trama. Pregúntele si desea cambiar de cuento. Pídale al niño que se lo "lea" si está familiarizado con él. No lo corrija a menos que él se lo pida
Ponga especial atención en el uso de las computadoras. Existe una gran diversidad de paquetes de programas de distinta calidad para enseñar a leer. Busque aquéllos que no sean netamente instructivos, pero que incentiven el aprendizaje de dichas habilidades preparatorias para la lectura, como identificar formas, clasificar figuras y aprender letras. Otros paquetes que valen la pena incluyen aquéllos que le permiten al niño contar un cuento usando imágenes, aquéllos con moldes de letras que le ayudan a crear su propio libro, así como los que traen un segmento de sonido que lee un cuento al mismo tiempo que va destacando las palabras en la pantalla.
Considere el estimulo del interés por la lectura como algo importante al elegir una guardería. Busque una institución en donde se le dé gran importancia al diálogo directo con los niños, a las preguntas, al hábito de la lectura y a la disponibilidad de libros. Visite el lugar antes de inscribir a su hijo para comprobar si reúne esas cualidades.
Sea un buen ejemplo. Cada vez que vaya a la biblioteca, usted mismo lea y escoja sus propios libros. En toda la casa debe existir un ambiente propicio para la lectura, con libros, revistas y periódicos por todas partes.
No deje que el sol se ponga sin haber abierto un libro. Asegúrese de que los libros formen parte de la vida cotidiana con su hijo. No deje pasar ni un solo día sin leer un libro, un poema o un cuento
Artículo realizado por la Dra. Suzanne Dixon
La senda hacia la lectura comienza en la infancia, cuando los niños adquieren el amor por las palabras, la pasión por la narración de cuentos y la maravilla de compartir las experiencias de la vida con los seres queridos por medio de las palabras. Los miembros de la familia pueden fomentar el amor por la lectura con actividades que desarrollen estas habilidades e intereses. A continuación encontrará algunas sugerencias para convertir la lectura en una parte esencial de la vida de su hijo:
Transfórmese en un comentarista de noticias. Relate al niño los detalles del día, lo que hace con él e incluso lo que está leyendo en su presencia. Con ello, usted establece un vínculo entre las palabras y los acontecimientos, es decir, le está ayudando a aprender los elementos típicos de un cuento.
Hojee libros con ilustraciones junto al niño. Desde muy temprana edad, comience a mostrarle libros como objetos amenos y entretenidos. Acepte los breves lapsos de atención de su hijo; cada interacción de este tipo alentará en él el amor por los libros.
Observe, señale y luego identifique las imágenes. Los niños pequeños, cuando se inician en el mundo literario, aprenden primero a dar vuelta las páginas, luego a mirar los dibujos en forma general, después a observar dichas imágenes conforme se nombran, a señalar posteriormente los dibujos indicados y, por último, a identificar las ilustraciones por sí mismos. ¿En qué tramo de ese recorrido se encuentra su bebé? ¿Puede impulsarlo a que dé el próximo paso? No le exija si no está preparado, sin embargo, puede motivarlo a que siga adelante en caso de haber desarrollado las capacidades adecuadas.
Léale a su hijo sobre cosas cotidianas. Lea las etiquetas de los comestibles, las señales de tráfico, los menús de los restaurantes. De esta forma, el niño asimila gradualmente la utilidad de las palabras, así como un creciente interés por ellas.
Siempre lleve un libro consigo. Ponga uno o dos libros de cuentos en el bolso de los pañales y en el automóvil, para los bebés más crecidos o los niños pequeños. El hábito de llenar cada momento de su existencia con libros y tenerlos siempre a mano sirve para que ellos se acostumbren a verlos como una parte normal de sus vidas.
Vayan juntos a la biblioteca. Fije estas salidas con regularidad. Deje que el niño escoja un par de libros y usted también seleccione otros tantos. No se olvide de la hora del cuento. Incluso antes de que el niño pueda permanecer sentado durante todo el relato, él comienza a entender que ésta es una actividad especial y entretenida.
Solicite un carnet de lector en la biblioteca. En cuanto su hijo cumpla 2 años, haga una visita especial con él a la biblioteca para solicitar su propio carnet. Dele al carnet un tratamiento acorde con su calidad de premio con una funda y un lugar especial donde guardarlo.
Aprenda poesías y canciones. Los niños experimentan con los sonidos del lenguaje que rima, lo que aumenta su interés por las palabras y los sonidos. Las poesías acompañadas de gestos ayudan a relacionar las acciones con las palabras que las identifican. La poesía infantil también estimula este conocimiento y amor por el lenguaje.
Regale libros. Cada vez que tenga la oportunidad, regale un libro a cada niño que conozca. Luego hojee el libro junto al niño. Mantenga esa biblioteca en un lugar especial, pero accesible.
Haga preguntas. Los niños desarrollan el lenguaje con mayor rapidez cuando se les pide que lo usen. Después de hacer una pregunta, espere hasta que el niño tenga la respuesta preparada; dele tiempo. Confirme lo que él quiere decir, usando algunos términos que él no conozca. Preste más atención al sentido que a las palabras específicas.
Fije una hora del día para conversar, pero elija un horario que no se cambie. Hable de cómo transcurrió su día y pídale al niño que le cuente su parte. Lo anterior es un tipo especial de narración.
Transforme el automóvil en un lugar de conversación. Aproveche los viajes con el niño para hablar de lo que ve por la ventana, adonde se dirigen, lo que pasó antes de salir, etc. Este tiempo dentro del vehículo le permite al niño desarrollar las habilidades del lenguaje. Después será el lugar donde se revelen secretos, temores, preocupaciones y esperanzas. Usted tendrá que apagar la radio y el teléfono móvil para que este momento no deje de ser especial.
Averigüe los datos que no sepa. Cuando surja alguna duda, por ejemplo, la hora en que comienza una película o el estado del tiempo, vaya a buscar esa información y léasela al pequeño. Esto le enseña cómo se averiguan las cosas y se resuelven problemas a través de la lectura.
Enséñele las conexiones entre las distintas letras. Ayude a su hijo de 3 años a aprender "su" inicial, la J de Juan. Ayúdele también a encontrar su inicial en textos impresos, así como el sonido en las cosas de uso cotidiano, por ejemplo, la J de juguete. Dado a que él se siente el centro del universo, como es normal a esta edad, se pueden presentar otras letras en torno a "su" propia inicial
Cuéntele un cuento antes de dormir. Haga de los cuentos, tanto leídos como contados, parte del ritual de la hora de acostarse desde la infancia. Nunca lo castigue dejando de contarle un cuento antes de dormir; esta actividad debería ser sagrada.
Cuéntele su propia historia. Use álbumes de fotografías del niño como inspiración para que hable sobre el acontecimiento retratado. Las vacaciones de verano o el viaje a la casa de la abuela bien pueden transformarse en una obra de ficción, pero, al mismo tiempo desarrollan en él un sentido por la narración.
Conviértase en un transcriptor. Pídale a su hijo que le dicte historias para que usted las escriba o bien escriba una carta para un amigo o pariente. Dígale que garabatee su firma o que escriba su nombre lo mejor que pueda. Su habilidad para escribir irá por detrás de su imaginación durante muchos años, por ello, no permita que eso lo cohiba. Ayúdele a poner por escrito sus pensamientos, sin olvidarse de que son valiosos y que la palabra escrita es la forma en que otros pueden conocer sus ideas.
Use casetes. Para el niño en edad preescolar avanzada, los libros que incluyen casetes para seguir los cuentos le ayudan a descubrir la relación entre la palabra oral y la escrita. Él puede volver atrás una y otra vez y leer con el casete, pero no permita que los casetes reemplacen la lectura en persona con su hijo.
Lea haciendo participar a su hijo. Pregúntele lo que viene a continuación, por qué un determinado personaje hace algo o cómo se siente este personaje. No espere una larga narrativa como respuesta, pero manténgalo interesado en el desarrollo del cuento o de la trama. Pregúntele si desea cambiar de cuento. Pídale al niño que se lo "lea" si está familiarizado con él. No lo corrija a menos que él se lo pida
Ponga especial atención en el uso de las computadoras. Existe una gran diversidad de paquetes de programas de distinta calidad para enseñar a leer. Busque aquéllos que no sean netamente instructivos, pero que incentiven el aprendizaje de dichas habilidades preparatorias para la lectura, como identificar formas, clasificar figuras y aprender letras. Otros paquetes que valen la pena incluyen aquéllos que le permiten al niño contar un cuento usando imágenes, aquéllos con moldes de letras que le ayudan a crear su propio libro, así como los que traen un segmento de sonido que lee un cuento al mismo tiempo que va destacando las palabras en la pantalla.
Considere el estimulo del interés por la lectura como algo importante al elegir una guardería. Busque una institución en donde se le dé gran importancia al diálogo directo con los niños, a las preguntas, al hábito de la lectura y a la disponibilidad de libros. Visite el lugar antes de inscribir a su hijo para comprobar si reúne esas cualidades.
Sea un buen ejemplo. Cada vez que vaya a la biblioteca, usted mismo lea y escoja sus propios libros. En toda la casa debe existir un ambiente propicio para la lectura, con libros, revistas y periódicos por todas partes.
No deje que el sol se ponga sin haber abierto un libro. Asegúrese de que los libros formen parte de la vida cotidiana con su hijo. No deje pasar ni un solo día sin leer un libro, un poema o un cuento
Artículo realizado por la Dra. Suzanne Dixon
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