miércoles, septiembre 02, 2009

Mi empresa vigila atentamente tu 'blog'

Una mala jugada publicitaria llevó a la marca de cosméticos francesa Vichy a tener que disculparse ante los internautas. La compañía creó el blog de Claire, una chica supuestamente anónima dispuesta a probar cosméticos y contar sus experiencias con ellos. Trataban de hacerse publicidad, pero el tiro les salió por la culata. Los internautas franceses no tardaron en darse cuenta de que se trataba de un fake blog (blog falso), no les sentó nada bien y rápidamente se creó una corriente de opinión negativa sobre la empresa, que se vio obligada a retractarse y empezar a incluir opiniones de verdaderos consumidores

Este tipo de publicidad, llamada viral por su vocación de expansión (como la de un virus), está en auge -es barata y potencialmente muy poderosa- y cada día son más las empresas e instituciones que quieren sumarse a ella. El objetivo: generar una corriente de opinión favorable a su producto y controlar las que surgen de forma espontánea. Además de los blogs, los foros y las redes sociales son un terreno ideal para que las empresas extiendan sus productos de esta manera, conocida como boca-oreja. Los comentarios en la web crecen exponencialmente y, al igual que las recomendaciones de la vecina, constituyen uno de los métodos más fiables a la hora de consumir.

Ha sido el poder de Internet, que se extiende a todos los ámbitos con una fuerza impredecible, el que ha provocado (a veces a base de palos) que las empresas e instituciones incluyan en su agenda de preocupaciones todo lo que pasa en la Red. Antes, cuando un cliente tenía algún problema, salía una partida de productos defectuosa o un personaje público o directivo adquiría mala imagen en su entorno, la única consecuencia era una hoja de reclamaciones o a lo sumo un comunicado de prensa. Hoy, cualquiera de estas situaciones puede generar un tsunami opinativo capaz de acabar con la reputación o poner en serios apuros económicos a la compañía en cuestión.

Las instituciones también han encontrado en los medios sociales de Internet un filón para captar tendencias que antes era impensable. Mauricio Sánchez, jefe de prensa de la Embajada Británica en España, confirma que Internet se ha convertido en una herramienta básica de su trabajo. "Nos ayuda a captar impresiones y nos ha sorprendido que hay más pluralidad que en los medios tradicionales", explica Sánchez. La Embajada hace un seguimiento permanente de los medios y se ha apuntado a las redes sociales con su propio perfil en Facebook. "Llevamos años siguiendo los medios digitales, pero ha sido Barack Obama quien más ha apostado por las nuevas tecnologías", añade.

Los soportes son, principalmente, foros, blogs y redes sociales, y el objetivo, tanto de empresas como instituciones, extender una imagen positiva y contrarrestar los comentarios negativos. La diferencia está en el método. El caso de Vichy sentó algunas bases sobre cómo no actuar. "Hemos desarrollado un instinto digital", explica Javier Celaya, experto en asesoría y formación en este campo. "En cuanto vemos una página nos transmite más o menos seguridad o credibilidad; Internet es cada vez más transparente". Vichy reconoció públicamente su fallo y cambió su política; Celaya, que asesora a empresas en digitalización, asegura que siempre recomienda que se identifiquen: "Esto les otorga más credibilidad y posibilidad para ampliar la información de los usuarios, añadir datos, aclarar malentendidos o subsanar errores".

Las empresas bucean en todos estos medios 2.0 en busca de cualquier referencia a su producto. Personal de las propias compañías o agencias contratadas para ellos mantienen un seguimiento exhaustivo de todo aquel comentario que se haga sobre ellas en la Red. "En España aún no hay muchas empresas que se encarguen específicamente de prestar estos servicios, pero en EE UU viven un gran auge", afirma Celaya. "Tenemos herramientas que recogen todas las entradas, las clasifican en función de si son positivas o negativas y generan un mapa con todas las menciones. Ante las opiniones, fundamentalmente las negativas, las empresas tienen distintas opciones: pueden actuar, de la forma que sea, o dejar los comentarios. La mejor opción depende de muchos factores". Ésta puede ser intervenir, admitir los errores, hacer aclaraciones o simplemente ignorar el comentario. "A veces, las empresas montan en cólera con los comentarios negativos", afirma Celaya, "pero primero hay que examinar quién va a leer ese comentario y medir cuál será la influencia; a veces no merece la pena porque la web es muy grande y algunos son invisibles".



http://www.elpais.com/articulo/sociedad/empresa/vigila/atentamente/blog/elpepusoc/20090902elpepisoc_1/Tes

1 comentario:

José Manuel Castro dijo...

Ya lo decía el "Manifiesto Cluetraian" en el siglo pasado: http://www.tremendo.com/cluetrain/

Tesis número 15: "En sólo unos pocos años, la actual "voz" homogenizada del mundo de los negocios -- el sonido de misiones corporativas y folletos oficiales -- parecerá tan rebuscada y artificial como el lenguaje de la corte francesa en el siglo 18."

Pero la triste realidad es que aún no hemos llegado hasta ahí. ¿Llegaremos? Yo tengo mis dudas.