martes, noviembre 23, 2010

Realidades y mitos sobre el sistema de patentes


23
Nov2010
Una patente se trata de un mecanismo legal para asegurarse un monopolio temporal, y muchas veces abusivo, sobre una tecnología determinada con la finalidad de impedir su uso por terceros y evitar la libre competencia.
Numerosos estudios han puesto de manifiesto lo perjudicial de sus efectos para la economía de los países. En un estudio del gobierno australiano sobre el sistema de patentes en la década de 1980, se concluía que, aparte de la presión internacional, no había motivos para tener un sistema de patentes -ya que no producía nada bueno para el público- y recomendaba su abolición a pesar de la presión internacional. Una de las cosas que citaban era que los ingenieros no intentan leer las patentes para aprender, porque resulta muy difícil entenderlas. Citaban a un ingeniero que decía: «No puedo reconocer mis propios inventos en las patentes». (Stallman 2004, 137)
Aunque a las patentes también se les han atribuido algunas ventajas, como por ejemplo animar a revelar los detalles de los inventos e incentivar la investigación privada, las desventajas de las patentes sobrepasan con creces a las ventajas: bloquean la difusión y uso del conocimiento; resulta costoso y difícil la comprobación de su violación (no están descritas de forma clara); en la mayoría de los casos anulan la innovación y el avance de la ciencia.
Por otra parte, debe quedar claro que los conceptos de copyright y patentes, aunque comparten algunas similitudes, no son sinónimos. Algunas diferencias entre copyright y patentes: (Stallman 2002):
  • El copyright regula las condiciones de expresión de una obra, no protege ninguna idea. Las patentes sólo protegen las ideas y el uso de las ideas.
  • El copyright se aplica automáticamente. Las patentes son publicadas por una oficina de patentes como respuesta a una solicitud.
  • Las patentes cuestan mucho dinero. Cuestan más por lo que se paga a los abogados para que realicen la solicitud, que por lo que realmente cuesta su aplicación. Normalmente la solicitud tarda algunos años en ser estudiada, aún cuando las oficinas de patentes realizan un trabajo de estudio extremadamente precario.
  • El copyright dura durante un tiempo extremadamente largo. En algunos casos puede durar hasta 150 años. Las patentes duran 20 años, lo cual es suficiente como para que sobrevivas a su caducidad, pero todavía es bastante tiempo con respecto a la escala de un campo como el software. Pensemos en relación a hace 20 años, cuando el PC era algo novedoso. Imaginad que estuviéramos limitados a desarrollar software utilizando únicamente las ideas conocidas en 1982. (nota: los plazos se refieren para EE.UU.)
  • El copyright sólo protege la copia. Si escribes una novela que resulta ser igual palabra por palabra a «Lo que el viento se llevó» y puedes probar que nunca has visto «Lo que el viento se llevó», bastaría como defensa contra cualquier acusación de haber infringido el copyright.
  • La patente es un monopolio absoluto sobre el uso de una idea. Incluso si pudieras probar que la idea es tuya, sería completamente irrelevante si la idea ha sido patentada por otro.
Numerosos son los investigadores que han estudiado los efectos de las patentes en diversos campos, como por ejemplo Gregorio Robles y Miquel Vidal en el desarrollo de software. Algunos comentarios en este sentido son:
  • Aunque no es legal en la practica muchos algoritmos y, de hecho, algunas ideas se han patentado.
  • Debido a que ideas triviales (implementadas con algoritmos) son patentadas, son utilizadas frecuentemente por sus propietarios para contrarrestar a sus competidores.
  • Existen los llamados “patent trolls": compañías con un “portfolio de patentes", que demandan a competidores por infringir patentes mientras hacen poco por innovar.
  • Es muy fácil infringir un montón de patentes mientras se desarrolla software.
Algunas opciones para enfrentarse al sistema de patentes, según Richard Stallman (2002), son:
  • Evitar la patente: Aunque muchas veces por plazos de tiempo hasta que se publica, descripción, etc. es imposible saber qué patentes hay y si se “infringe”.
  • Obtener la licencia de la patente: Aunque también se pueden negar. Además, si por ejemplo “infringes” 20 patentes, el pago por todas ellas podría hacer inviable la aplicación. Por lo tanto es un mito falso eso de que las patentes protegen al “pequeño inventor”.
  • Revocar la patente en un juicio: Aunque por costes y plazos esto resulta prácticamente imposible.
Como conclusión, debe quedar claro lo abusivo y poco beneficioso para la economía que supone el actual sistema de patentes. Un sistema que sólo beneficia a las prácticas monopolistas y a la competitividad sucia con efectos nefastos para el progreso y el avance de la ciencia. En palabras de Richard Stallman (Stallman 2004, 135):
"Cuando escuchas a la gente describir el sistema de patentes, normalmente lo hacen desde el punto de vista de alguien que espera conseguir una patente —cómo sería para ti conseguir una patente, como sería andar por la calle con una patente en tu bolsillo, para poder sacarla cada dos por tres, mostrársela a alguien y decir «¡dame tu pasta!».
Hay un motivo para este prejuicio: la mayoría de la gente que habla del sistema de patentes ha apostado por él, y por lo tanto quiere seduciros. Hay otro motivo: el sistema de patentes se parece mucho a la lotería, sólo una fracción muy pequeña de las patentes reporta realmente algún beneficio a aquellos que las poseen. De hecho, The Economist comparó una vez este sistema con una «lotería que consume tiempo». Si has visto anuncios de lotería, siempre te incitan a pensar que vas a ganar. No te incitan a pensar que vas a perder, aunque perder es mucho más probable. Con la propaganda del sistema de patentes pasa lo mismo: siempre te incitan a pensar que vas a ganar."
Referencias:
Stallman, Richard, 2002. Software patents - Obstacles to software development. Disponible en:http://www.gnu.org/philosophy/software-patents.html (accedido el 22 de noviembre de 2010)
Stallman, Richard. 2007. Software libre para una sociedad libre. Madrid: Traficantes de sueños
Copiado y pegado de El blog de Daniel Martinez